El aumento del precio del diésel, impulsado por el conflicto en Oriente Medio, afecta la economía y es un tema central en la política estadounidense. Los republicanos consideran limitar exportaciones para mitigar el impacto.
Prohibir exportaciones podría desestabilizar el mercado global, advierten economistas. La medida podría elevar costos y dañar la industria energética de EE.UU. a largo plazo.