- Gabriel y Ezequiel Ludueña limpiaron el Ford Ka negro que Soledad Andreani le prestó al acusado. Lo llevó el hijo de la mujer.
- Dicen que el interior del coche estaba «impecable» pero que tenía muchísima tierra en las ruedas.
- «Somos un eslabón que utilizó este tipo y nos manipuló», cuentan.

