El abuelo del tirador denunció en la misma mañana del lunes que se la habían sustraído de su casa, a 60 metros de donde vive el alumno de 15 años con su mamá.
El atacante tenía más de 30 cartuchos, pero el portero de la escuela se le arrojó encima y evitó que las consecuencias de este acto salvaje fueran todavía peores.
Según los testigos, era muy ágil para abrir la escopeta, recargar y disparar.