Está contenida en una declaración en vísperas de cumplirse 50 años del golpe militar en la que los obispos, sin nombrarlo, cuestionan el tono de su último discurso ante el Congreso.
En ese sentido, advierten que «la espiral (de violencia) comienza con el discurso y escala hacia la acción”, piden «rehabilitar la política» y llaman a un diálogo que «no excluya a nadie».
También afirman que se vive una época de «creciente tendencia al autoritarismo” en la que “va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil”,

