El ejército estadounidense concluyó su retirada de Irak tras 12 años de presencia, marcando el fin de su misión contra el extremismo. La salida se presenta como un símbolo de la soberanía iraquí.
Mientras algunos celebran el retiro de tropas, la región kurda expresa preocupación por la falta de defensas aéreas. La medida es vista como un paso hacia la estabilidad interna.