- Tras 41 años encarcelado, un hombre sale libre al descubrirse que el ADN en la escena del crimen no coincide con el suyo. La fiscalía retira la pena de muerte.
- Aunque enfrenta un nuevo juicio, las pruebas recientes desacreditan su culpabilidad inicial. Lleva tobillera y tiene prohibido contactar a la familia de la víctima.

