Este documental, de la saga de «Los peores ex del mundo» y «Los peores compañeros de casa del mundo», se basa en hechos reales y, en algunas escenas, recurren a la animación.
Aunque los casos son lo suficientemente perturbadores como para sostener la serie, se privilegia el impacto emocional y se resigna la complejidad que otras miradas podrían ofrecer sobre esa suerte de convivencia barrial obligada..